En el tiempo que allí estuvo, además de dar charlas, comprobar lo que su amigo le había contado y asistir a fiestas, Martín Gaite dio forma a un diario de lo más personal (valga la redundancia), formado por recortes de noticias, textos, dibujos y collages de todo lo que veía, sentía y se reprochaba a sí misma. Ahora, después de ser descubierto por su hija en la casa familiar, es editado por Siruela-Círculo de Lectores en una edición facsimil y anotada. No puedo esperar al final del texto para decirlo: es una joya y una delicia.Calila, que así le gustaba a la escritora que la llamaran, describe fiestas, exposiciones y lugares; recuerda (en gallego) a su madre tras encontrarse con una anciana, nos cuenta como su pisito de NY está ya tan desordenado como su casa de Madrid y se lamenta de que en un país tan grande como los EE.UU. no hubiera unos mejores candidatos a presidente que Carter y Reagan (al final el ganador).
Pero, sobre todo, nos habla de ella misma (eso suele pasar, de una forma u otra, en los diarios, no?), y resulta magnética, entrañable, brillante, dulce y apasionante. Pues eso, una joya.
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Paris Hilton es eso y mucho más. Es la chica que sale en todas las revistas y que no sabes muy bien a qué se dedica. Aquella que tuvo la mala suerte de salir con un golfillo que grabó uno de sus actos sexuales para luego colgarlo de Internet y editar un DVD con las imágenes. La que después consiguió ganar un juicio contra el ex-novio en el que pedía explícitamente una indemnización fija y una participación en los beneficios del vídeo. Después, todos nos enteramos de que un hacker había conseguido toda su agenda de teléfono (en realidad una PDA), en la que se encontraban los números de Christina Aguilera, Eminem, Anna Kournikova o Avril Lavigne, además de unas
Dejando a un lado todas las cosas increíbles que le han pasado, es también una de las reinas (desbancando a Britney Spears, que es más sosa que Zapatero) de las noticias falsas. Alguna es tan descabellada que podría colar. Por ejemplo la última, que decía que sus abogados iban a
Son los mejores. Y si no lo son, merecerían serlo.
Es ella la que te mira. Te mira la fotógrafa, no tú a sus imágenes. Te mira con sus ojos entornados. Te mira incluso incluso cuando no aparece físicamente en el encuadre, aun cuando no son suyos esos ojos que te miran desde el otro lado, aun cuando su rostro se esconde bajo una máscara o una tela. Te obliga a mirar por sus ojos y ser testigo indiscreto de sus miedos y sentimientos.
Después de lo tristes y desangeladas (excepto algún breve apunte de humor o acción) que eran 'La amenaza fantasma' y 'El ataque de los clones', este tercer episodio representa un final digno que da algún sentido a la idea de crear una segunda trilogía que antecediera en el tiempo a la clásica, aquella protagonizada por Mark Hamill, Harrison Ford y Carrie Fisher. Un sentido más allá del de volverse asquerosamente ricos, claro.