Pero, ¡oh sorpresa!, resulta que también me encontré con bastantes tiendas de chinos en la linda ciudad de provincias en la que me crié la última vez que estuve por allí. Hmmmm. Esto ya no me resulta tan natural. Además habían ocupado un gran local en la calle más cara y exclusiva del centro, junto a las grandes joyerías y las tiendas de Roberto Verino o Adolfo Domínguez.
La pregunta es obvia: ¿ganan lo suficiente con los tendederos de ropa, las chuches y los abrigos a tres euros como para pagar el alquiler de ese bajo? Entonces me contaron una teoría muy bien construida pero que desconozco si es cierta: dice que el gobierno chino le paga el alquiler durante los dos primeros años a todo ciudadano de su país que quiera abrir un negocio en el extranjero. Obviamente los emprendedores que se animan están todos controlados por la mafia china. Pero esto al ejecutivo de Beijin no le importa. Al fin y al cabo todos los beneficios del negocio (y del 'negocio') son reinvertidos en la propia China.
Sería muy triste que se estuviera permitiendo a las mafias utilizar esta forma de blanquear dinero, pero sigue sin entrarme en la cabeza cómo pagan ese alquiler.
Xx



Más oxigenada y vital que lo que publica en duo con Aidan Moffat, la música de Middleton combina guitarras acústicas y eléctricas, sintentizadores y batería real en una serie de ejercicios pop en los que sorprende una voz más que decente y la habilidad de su autor para contar historias de perdedores con un buen ritmo y una bonita melodía. En este sentido resulta ejemplar el primer tema, 'break my heart', en el que dice
Jamás se me hubiera ocurrido pensar en esa relación: el maestro del terror gótico H.P.Lovercraft y el novelista francés Michel Houllebecq. En este ensayo (publicado originalmente en 1991), el autor de
A aquel disco le siguió el tibio