El hombre ha vuelto a aparecer en los medios por ser uno de los cocineros del reality La cocina del infierno, en el que trata de que aprendan a cocinar gente como Bárbara Rey, una bailarina de Crónicas Marcianas o un ex-mister España.
Pero esto no parece suficiente para un hombre que consiguió dos estrellas michelín en solo tres años, así que ahora se tira de cabeza a Internet. En su web (www.sergiarola.es se puede comprobar (a ritmo de The Cult) que es un chico rebelde y rockero: además de anunciar la salida a la venta del nuevo disco del grupo de su hermano, menciona en su currículum (que se anuncia escrito de 'puño y letra' del cocinero y está escrito en ordenador) que fue parte de un 'conocido grupo del mundillo underground de la Barcelona de finales de los 90: los canguros'. Tampoco se olvida de comentar que fue penalizado en un concurso de jóvenes cocineros por ir en pantalones tejanos y no llevar el gorro reglamentario. Un fuera de la ley, vamos.Y no tiene reparos en llamar blog a una página con enlaces en la columna derecha (Amaya Arzuaga, David Delfín, sus propios restaurantes) y un texto en el que justifica su participación en La cocina del infierno. Hay posibilidad de comentar para los usuarios identificados. Por ahora tiene el contador en cero. En fin: zapatero a tus zapatos, y cocinero a tus fogones.
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Beth Orton es una cantante con una personalísima voz a la que, por alguna extraña razón, le sienta especialmente bien interpretar sobre temas que tengan un regusto clásico pero también un toque de modernidad. Ahora repite el truco con 
Una de las curiosidades de la jornada de hoy en el Festival de Cine de Berlín ha sido ver a Nick Cave. El músico australiano acudía como guionista de la película
La otra noticia ha sido el estreno de
Era solo una broma para su portavoz en el Gobierno. Pero ya se sabe que en Internet hay mucho piratilla. Ferenc Gyurcsany, el primer ministro de Hungría, es un gran aficionado a las películas del actor Hugh Grant. Con ocasión de la boda de su ministro portavoz no se le ocurrió otra cosa que interpretar una escena de la película Love Actually, en la que Grant (que interpreta al primer ministro británico) se pone a bailar.