Madison con la 14ª maravilla

'Yummy' es la palabra que utilizan los estadounidenses para referirse a algo tan sabroso que dan ganas de tirarse encima para comérselo. En Nueva York esperaba probar el mejor perrito, hamburguesa y tarta de queso de mi vida (hasta el momento). Hoy he cumplido con lo primero, y por mucho. Y ha sido en un simple puesto callejero. Ni siquiera en una zona en la que tengan fama. Horas después me llevaría un ligero chasco con una caríiiiisima hamburguesa en un local supuestamente especializado en comida americana. Habrá que volver a los puestos callejeros.

Primera visita cultural: Whitney Museum, especializado en Arte estadounidenses y localizado en Madison Av a la altura (+-) de la calle 70. Muy mono y con una magnífica colección, pero demasiado pequeño para justificar los 15 dólares de la entrada. Lo más destacado, una exposición de los primeros trabajos de Hopper, incluidos sus trabajos como ilustrador de revista. También me gustó mucho una instalación de Christian Marclay en la que hacía de VJ con imágenes de películas en las que se cantaba o tocaba un instrumento. También me encontré con la escultura más creíble y realista que he visto nunca en mi vida: una señora entradita en carnes sentada en una silla mientras lee unas cartas. A medio metro de distancia aún parecía real.

Luego la milla de oro (Madison Av y Quinta Av) con tooooodas las tiendas de los diseñadores más famosos y la famosa joyería Tiffany's, exactamente igual de como la recordaba de la película.

Empire StateTras una visita a la tienda Nintendo visitamos el Rockefeller Centre. La famosa pista de patinaje había dejado sitio (solo por verano) a una terraza. Tocaba subir a lo más alto. El Rockefeller se construyó el mismo año que el Empire State y es unos 10 o 15 pisos más bajo, lo que le convierte en el segundo más alto de la ciudad. La desventaja de su vista ante la del edificio favorito de King Kong es que no tiene una vista tan espectacular del sur de la isla. Las ventajas son una mejor vista de Central Park y que hay mucha menos cola. La vista (subimos al anochecer) es realmente espectacular, tanto como para quedarse embobado una hora. El año que viene se van a elegir en Portugal las nuevas 'Siete maravillas' del mundo. Mi voto va para las luces de Manhattan.

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La vida es un serial

Pobre Carrie Bradshaw, que tiene que dejar las casitas, las tiendas y los Bistros del Village para llegar al antiguo matadero (entre la calle catorce y la décima avenida), que huele como tal, para comprar ropa en tiendas tan exclusivas como Scoop, Jeffrey o las boutiques de Stella McCartney y Alexander McQueen. Pobre Carrie Bradshaw, que no deja de cruzarse allí con chicas más altas, guapas y delgadas que ella, modelos atraídas por el chic sucio y el mundillo de las galerías de arte del barrio de Chelsea. "No les dejarían desfilar en Madrid", se consuela.

Para quitarse el mal sabor de boca de una compra no satisfactoria (ni siquiera ella puede permitirse 4.400 dólares por un abrigo), Carrie bajará una manzana (hasta la calle trece con la novena avenida) para comer algo tailandés en el espectacular Spice Market y planear su próxima incursión a la tienda de Manolo Blahnik entre la 5ª y la 6ª avenida (en la calle 54) para volver a consolarse con un par de zapatos. Pero antes, una visita a Little Korea para conseguir un mansaje reparador en sus doloridos pies y un capuccino en cualquier Dean & Deluca, dónde escribirá su columna.

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Un día en las provincias

Nueva Inglaterra. Hoy realizamos dos visitas importantes antes de dejar el coche alquilado el día anterior: una colina desde la que se divisa todo New Haven y (si la niebla no te traiciona) Long Island, y el hipermercado local.

Este último está realmente en el pueblo de al lado, Hamden. Una tremenda superficie en la que podías elegir entre unos 50 tipos distintos de galletas mientras te tomabas un cavé y un bollo del Dunkin' Donuts. Era curioso ver ya cientos de calabazas preparadas para servir de decoración el día de Halloween. Aún falta mes y medio. Enfrente estaba el Wall-Mart, pero las fuerzas ya fallaban y había que devolver el coche.

Después de ver el rodaje de otra película (sin famosos reconocibles) en New Haven y tomar un café reparador visitamos las instalaciones de la Universidad de Yale. Algunos edificios antiguos y señoriales, del tipo de los colleges de Oxford, pero con menos historia y una mayor sensación de normalidad. Era como estar en cualquier campus pero con edificios más antiguos, no como estudiar en un museo.

De pub en pub (Rudy's)Una pizza después y previo a una siesta, Alex descubre que el ejército de los EE.UU. (el Army) ha respondido a su petición. El muchacho había solicitado información, no para inscribirse, sino para que le enviaran de forma gratuita una gorra militar. Me temo que va a tener que aguantar alguna llamada o visita no del todo deseada en breve. Pero el que algo quiere...

Tras la siesta quedamos con un lugareño que nos lleva a un par de pubs. En el primero vemos como alguno de los clientes se divierte dándose cachetes en 'salva sea la parte' con una pala de madera, mientras el segundo está decorado con billetes de dólar firmados o dedicados.

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Todo está iluminado

La primera vez que realmente me ha impresionado Nueva York es cuando he visto las luces de Manhattan por la noche desde Brooklyn. No es una postal gigante, es de verdad.

Como los domingos el tráfico en Nueva York no es la locura de los otros seis días de la semana decidimos coger un coche para bajar a la ciudad. Una hora y media con radio y sin marchas que acabó con el vehículo (enorme, por cierto) aparcado en el sur de Manhattan. Después de encontrar por Little Italy una tienda de delicatessen españolas que tenía casi mejor surtido (y no excesivamente caro) que cualquier sitio similar de Madrid nos acercamos a Nolita para comer en un cubano especialmente recomendado por Eugenia Silva. Pequeño, llenísimo de gente y un tanto ruidoso, el Habana Café ofrece abundante comida y caras (y pintas) guapas por un precio económico.

BalthazarLuego nos tomemos un café en el Balthazar (muy, muy chic) antes de quedar con Cristian, que nos llevó a una enorme librería y la tienda de Prada en Broadway: un edificio espectacular que en su día albergó en Museo Guggenheim.

Volvemos a por el coche y cruzamos el puente de Brooklyn (el día antes lo hicimos andando) para disfrutar, ya de noche, de las luces de Manhattan en una explanada preparada a tal efecto justo al otro lado.

Todavía embobados decidimos seguir en el lado este de NY y serpentear por entre los muelles para encontrar una vista de la Estatua de la Libertad. Misión cumplida. Pero lo mejor fue que también dimos con un restaurante mexicano (Alma) de tres pisos (uno de pub y dos de restaurante) en medio de ninguna parte. Además de una buena comida, el lugar ofrecía otra vista impresionante de los rascacielos de la isla.

Después una pequeña visita a Harlem para dejar a nuestro 'invitado', un ratillo perdidos por el Bronx de madrugada (brrrr) y vuelta a casa.

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San Gennaro

"En realidad no hay nadie como nosotros, los italianos". Así se las gastan en las fiestas de San Gennaro de Little Italy. Y eso que la mitad de la audiencia eran negros, latinos y orientales.

El día había comenzado tranquilo, con desayuno familiar en New Haven, en el que reafirmé que no me gusta la crema de cacahuete. Llegamos a NY a la hora de comer, fuimos a un vietnamita barato y muy rico en un extremo de Chinatown. Al salir, frente a los juzgados centrales había un montón de gente. ¿Estarán juzgando a alguien famoso o rodando una película? Lo segundo. Cambiando de acera veo a Ridley Scott darle órdenes a un fulano con el pelo grasiento, que resulta ser Russell Crowe. La peli se titulará American Gangster.

Cruzamos hasta la Zona Cero. Es muy extraño, porque no se respira nada especial. Hay fotos del 11-S y dibujos de los hijos de los fallecidos recordando a su 'daddy' (nunca a sus madres, ¿solo murieron solteras en el World Trade Centre?), pero resulta frío. Además está todo sin construir. Tenía razón el alcalde de Nueva Orleáns al decir que ellos recogieron todos lo que había destrozado el Katrina en un año y la Zona Cero parece igual que después de los atentados.

Little ItalyDespués de ver lo pequeñito que resulta Wall Street, compramos algo de comer en un mercado muy exquisito pero nada caro en la misma zona y subimos Broadway hasta pillar Lafayette y pasearnos por las fiestas de San Gennaro en Little Italy. Muchos puestos de comida (cara) y un pequeño escenario en el que una mezcla de Tony Bennett y Dean Martin interpreta (muy bien, la verdad) clásicos italoamericanos ante una audiencia de señoras de 50-60 años y tipos repeinados y con puro.

Un trozo de pizza, una visita a un (triste) mercadillo de 'diseñadores emergentes' y para casa.

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Malasaña-New Haven en 19 horas

A ver si mejoro las estadísticas a la vuelta. De entrada Air France ha empeorado un poquillo la comida que da en los aviones, me tuve que quitar los zapatos, asegurar que no soy un terrorista, enseñar dos latas de aceite de oliva y aguantar que en Grand Central Station una señora negra de unos 50 años me diera un paragüazo en el hombro para adelantarme en las escaleras mecánicas.

He atravesado casi todo New York pero no he visto aún nada. Hmmm, habrá que hacer algo con el aceite para cenar.

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Aquellos chinos chalados en sus locos cacharros

A finales de este mes, coincidiendo con el día nacional de China y el 70 aniversario de la Gran Marcha, el gobierno de este país ha organizado una especie de marcha/rallie de coches 'de época' que recorrerá el país de arriba a abajo siguiendo la costa. Unos 7.000 kilómetros en total, para recordar a Mao.

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Hola Mc Ciudadano

Ni stock options, ni descuentos en los productos que fabrique tu empresa ni nada. McDonalds ha presentado el McPasaporte: una completa ficha con lo que sabe hacer cada uno de sus empleados y que facilitará que cualquier trabajador de cualquiera de sus centros en Europa pueda encontrar trabajo en el McDonalds de otro país.

El comisario de Trabajo se ha mostrado entusiasmado porque considera que favorece la movilidad laboral. Yo tengo mis dudas sobre como afecta esta norma a cada una de las sedes (cerca de la mitad de los locales no son propiedad de la marca, sino concesiones) y pronostico que la próxima vez que abran una de sus hamburgueserías en Estonia va a haber codazos para trabajar allí al precio que sea. El premio es poderte ir a Barcelona, París o Berlín.

Ojalá que al señor comisario no le hayan vendido gato por liebre.

La noticia

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Felices quince años, All Music

Hoy cumple años (quince, que no está mal) la mayor base de datos de música que conozco: Allmusic.com. La web ha pasado en los últimos cuatro o cinco años de ser el secreto mejor guardado de muchos críticos a una de las páginas más consultadas por todos los amantes de la música. De hecho lo que cumple quince añitos no es la web en sí (que tiene diez o once), sino el proyecto de una base de datos que no solo registrara nombre de disco, artista, autor, duración de las canciones... sino que incluyera una completa guía editorial/crítica en cuya elaboración pueden llegar a participar los usuarios registrados, además de un sistema de recomendaciones por el cual en la ficha de todo disco se señalan otros similares estilísticamente.

Toda una aventura y (quince años después) todo un acierto. Gracias.

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